Los datos del mercado reflejan que las tasas en pesos (ARS) mantienen cierta estabilidad en el corto plazo, pero las expectativas comienzan a señalar un cambio hacia finales de 2025.
A partir de diciembre de ese año, se observa una tendencia de compresión en las curvas de rendimiento, lo que sugiere que los inversores descuentan un escenario de menor riesgo percibido o una política monetaria más laxa hacia adelante.